Eva Menta se apoya en una ventana abierta por la noche
Eva Menta se ve desde atrás, de pie ante una ventana abierta durante la noche. El cabello largo y ondulado le cae por la espalda mientras mira hacia las luces lejanas de la ciudad y los tejados oscuros. Lleva una prenda ligera bajada, y se le ve un tatuaje en la parte superior de la espalda. Cortinas pálidas enmarcan la ventana a ambos lados, y un radiador blanco se encuentra bajo el alféizar. La habitación está en penumbra, con la luz principal proveniente del exterior, lo que da a la escena una atmósfera tranquila y melancólica. La composición es vertical e íntima, centrada en su silueta contra el cielo nocturno.